El texto que viene a continuación... es sólo para los que se interesen en saber un poco más de mi... no se porque lo cuento... pero me nació... así es que... ahí les va un poco de mi...
Me siento en el deber de contar algunas partes de mi vida que, si bien no tiene mucha relevancia, creo que es necesario que las sepan. Mi nombre es Martín García Vergara, hijo menor de 5 hermanos y aunque mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo, etc. tengan mi mismo nombre no es por eso que me llamo así. Tengo una diferencia de años con mis hermanos de 11, 13, 15 y 17 años respectivamente y que me llame Martín se debe a que mi hermano mayor, José Martín García Vergara, murió a los 2 años de edad de bronconeumonía, hecho que dejó a mis padres totalmente destruidos.
Así es como mis hermanos cuentan que mis padres me vieron como un regalo del Señor para ellos, ya que mi madre con 38 años estaba dando a luz a su quinto hijo, nombrando al menor de sus hijos de igual forma que a su primogénito. Lo anterior para mi formación no tuvo gran relevancia a lo largo de mis años en el colegio, así como tampoco los hechos que pasaron en esa época, creo que lo más relevante a rescatar es que en mi pasada por el mejor colegio de Chile, el “Colegio del Verbo Divino”, al llegar a cuarto medio me convertí en ministro de Comunión, lo que me ayudó a conocer más de cerca diferentes realidades de la gente, saber que de verdad hay gente que está sufriendo, aunque sea lejos del círculo en el que uno se mueve.
También en el colegio conocí a los “mosqueteros”, mi grupo de amigos, somos inseparables desde hace ya nueve años. Ellos son Nicolás, Juan Ignacio y Gregorio (Athos, D’Artagnan y Aramis respectivamente), si quieren saber cada detalle de mi vida, creo que ellos son los indicados para preguntarles.
Los años a venir fueron los que más me marcaron, ya en la Universidad Diego Portales comencé a trabajar de lleno en acción social por no poder cumplir con el mejor de los destinos que me tenía preparada la vida, pero no sean ansiosos que de eso les cuento después. Como les iba diciendo me metí a trabajar de lleno en la acción social en la universidad, así es que como centro de alumnos apadrinamos el campamento “Cardenal José María Caro”, haciendo clases a niños, jóvenes y adultos de escasos recursos sobre todas las posibles cosas, desde escribir hasta como llevar las cuentas de la casa y poder optimizar dineros, incluso, algunos alumnos ya más avanzados instalaban una mini consulta psicológica y trataban pacientes, sencillamente una experiencia increíble.
Luego de 3 años en la Universidad decidí que psicología no era lo que realmente quería hacer el resto de mis días, así fue como llegué a “Culinary”. La decisión no fue fácil, esto iba fuertemente en contra de todos los planes que tenía mi padre para mí, él quería que fuera abogado, médico o ingeniero civil, no tiene idea de lo perdido que estaba. Así fue como adquirí el primer disfraz que marcó mi vida o por lo menos así lo creo yo, ya que encontré una actividad que me es muy fácil hacer o me sale muy natural, que me encanta, me trastorna, en verdad me apasiona, tanto me apasiona que no esperé a terminar la carrera para trabajar en restaurantes de diferentes tipos.
Durante mis estudios en Culinary encontré mis otros dos disfraces que me han marcado. Ahora no les contaré el más importante que es el que toca cronológicamente, ya que lo más importante me gusta dejarlo para el final. Me toca hablar del trabajo de mayor duración que he tenido, se trata de Starbucks Coffee, sí los niños de la pechera verde que todos creen que son unos falsos por sonreír tanto y tratarte tan bien, obvio que van a creer eso si nadie más lo hace en Chile, para eso entró Starbucks a Chile a cambiar la mentalidad de la gente, a hacer que el servicio sea más grato, a cambiar la relación cliente vendedor, en fin tantas cosas que creo han sido un gran aporte a la sociedad. Es por todo lo anterior que me marcó tanto, me identifiqué completamente con la filosofía Starbucks, con ese mundo que envuelve a la gente que trabaja y a los cliente, soy un amante apasionado de Starbucks y no sólo por trabajar ahí, sino que yo llegué a trabajar siendo un cliente más que habitual. Ellos me han ayudado mucho a forjar una parte de mi personalidad que no creía tener, pero que ahora sé que existe y es una herramienta más para enfrentar al mundo.
Como guinda que decora la torta les dejo mi mayor pasión y el disfraz que más me identifica de todos, el de los Bomberos, los chicos buenos no los de la bomba de bencina. La verdad me encantaría poder describir la enormidad de sentimientos que afloran al poder ayudar a una persona en desgracia, pero lamentablemente es imposible, créanme lo he tratado de hacer ya unas mil veces y aún no logro transmitir en un ciento por ciento todo lo que siento en esos momentos. Imagina que el esfuerzo de toda una vida de una persona o, más intenso aún, la vida de una persona dependa de lo que tú hagas o dejes de hacer y si lo haces, de lo bien que los hagas, es increíble… no lo entenderían jamás si no están en la situación. Me imagino que es por eso que mis amigos me dicen que soy parte de una especie diferente a la de ellos, que los bomberos somos de otra parte y que nos transformamos en seres especiales cuando suena la sirena o el claxon de la bomba. Dicen que los bomberos somos como una logia y en parte tienen razón, pero más que eso somos un grupo de grandes amigos que buscan un fin común… ayudar desinteresadamente, dando lo mejor de cada uno en cada momento y sin esperar ni si quiera un gracias de vuelta, créanme… el 90% no da las gracias.
2 comments:
bueno saber de ti. gracias tb por tu comentario. eri de la isapre tb verdad?. bueno estaremos en contacto. saludos desde el otro aldo de la cordishera
Esperaba inspiracion, pero nunca llego... buenisimatu biografia, bkn conocerte mas jeje, y la raja q te ayai hecho blog, supongo q tienes claro q t leo... jeje, un gusto XD
muchos saludos, hablamos
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